domingo, 17 de febrero de 2008

El neoinstitucionalismo

Mi amigo Aldo Jarma nos introduce al mundo del neoinstitucionalismo (hijo dilecto del neoliberalismo) que es una doctrina que postula que las instituciones correctas generan resultados correctos y que la clave consiste entonces en copiar las de los países desarrollados. El neoinstitucionalismo sostiene además que la única función de las instituciones políticas consiste en dejar que la economía funcione adecuadamente. Mitos y verdades de un dogma que comienza a ganar amplios sectores de la clase media.

2 comentarios:

SanPabloClubEmprendedores dijo...

Lo interesante de esta vision tambien son todas las otras disciplinas que se desprenden. La economia evolucionista del cambio tecnico con sus Sistemas Nacionales de Innovacion tambien es una mirada neoinstitucionalista, que se apoya en la nocion de entorno, con instituciones y organos de interfase. Lo mismo pasa con el Sistema Nacional Emprendedor, en donde son las instituciones las que condicionan de alguna forma el perfil de entrada y de salida de los emprendedores. El aporte del neoinstitucionalismo es invalorable, refuerza los lazos democraticos y redefine el rol del estado, ya ni ausente ni omnipotente, sino como promotor y facilitador.

Javier Noguera dijo...

Hola Esteban, gracias por la visita y el comentario. A ver si nos vemos cuando andes por aquí.
Creo que todos queremos instituciones más sólidas porque las asociamos a sistemas políticos estables, a oportunidades de empleo, a mejor atención de la salud y a educación de calidad. Todos aspiramos a conseguir esos tópicos, todos queremos vivir en el mundo moderno.
La lectura de Aldo cuestiona la visión de sectores (muy radicalizados por estos días) que sacralizan las instituciones y acusan al gobierno de “excesivo presidencialismo…”, “autoritarismo…”, “avasallamiento de las instituciones…”, entre otras yerbas. Estos sectores responden históricamente a los mismos intereses económicos y políticos.
Curiosamente, el más sólido de los intelectuales de la derecha norteamericana, Francis Fukuyama, sostiene que uno de los errores más importantes de Bush en Irak fue precisamente tratar de adaptar instituciones de su país en una realidad social que necesitaba otros tiempos.
“Mucho antes de que haya una democracia liberal, debe haber un Estado que funcione”. “El deseo de vivir en una democracia liberal es, de hecho, algo adquirido a través del tiempo, a menudo como un subproducto del éxito de la modernización”. Así se despacha quien marca el rumbo de los sectores más conservadores de los Estados Unidos y que predijo nada menos que “El fin de la historia y el último hombre”.

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