viernes, 8 de agosto de 2008

Acerca de Paco Polo y la Directiva de Retorno

Para quienes no lo conocen, Paco Polo es catalán, abogado, Master en Derecho Internacional y fue coordinador de Amnistía Internacional en Barcelona. Desde su blog promovió una campaña en contra de las Bombas de Racimo que fabricaba su país, logró el apoyo de miles de personas y consiguió que su gobierno se comprometiera por Ley a dejar de fabricarlas. Trabaja actualmente con la portavoz socialista de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso y además secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, Elena Valenciano, es un buen amigo mio y ayer me dedicó una Carta abierta en la que explica la posición de su gobierno con respecto a la polémica Directiva de Retorno. Contrariamente a lo que entendemos aquí, Paco sostiene en su blog que la Directiva es un paso adelante en la protección de los Derechos Humanos de los inmigrantes en Europa.

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Si bien los argumentos de Paco para sostener su afirmación son razonables, y remito al lector a su blog para más datos, la medida no modifica la dura realidad de los inmigrantes ilegales en Europa: siguen siendo criminalizados, es decir tratados como delincuentes por el Estado.

Paco sabe que Europa debe hacer mayores esfuerzos en ese sentido, y me dirá en una terraza de Madrid que la diplomacia avanza despacio, "de a poquito" y que su país no agravará las penas.

El asunto ocupó la tapa de los diarios del mundo durante la cumbre del Mercosur que se realizó en Tucumán, allí los presidentes latinoamericanos pronunciaron un duro repudio a la directiva, a la que consideraron originada por "naciones tradicionalmente generadoras de corrientes migratorias" que tuvieron como destino Sudamérica, que recibió con "generosidad y solidaridad" a millones de migrantes europeos en los siglos pasados.

Desde este lado del Atlántico, un fuerte abrazo. Javier Noguera.

3 comentarios:

deugarte dijo...

El hecho fundamental, a mi juicio, es que desde hace mucho en Europa el estado no te perseguía por lo que eras, sino por lo que hacías.

Ese salto conceptual es terrible. Uno ES inmigrante en función de un hecho que escapa a su voluntad: su país de nacimiento, no porque, en territorio de los estados europeos, HAGA nada.

Perseguir a la gente por lo que ES, es el fin de la democracia. Las leyes de Nuremberg en Alemania o las de "Represión de la masonería y el comunismo" en España en los años 30 y 40, deberían de advertirnos de que la UE está deslizándose por una pendiente que no tiene vuelta atrás.

Aldo Ulises Jarma dijo...

Javier, me sumo a la polémica.
Ya te dí mi opinión personalmente sobre lo endeble que me parecen los argumentos de Francisco Polo sobre la directiva de retorno europea.
Pero hoy me sorprendí al verlos reflejados íntegramente en un artículo de opinión del diario El País. Te paso un fragmento:

El contenido de la norma es de sobra conocido: 18 meses de retención por haber cometido una falta administrativa (vivir en Europa de manera "ilegal"), prohibir el retorno durante cinco años, abandonando también a su suerte a los menores (que podrán ser repatriados incluso a un país que no sea el suyo), y legalizar unos centros de internamiento (que el mismo Parlamento condenó hace algunos años) que son una indignidad en la pretendida Europa de los derechos.

La norma, además, como ya han señalado diversos juristas, supone una grave vulneración del derecho internacional, y en concreto de la Convención sobre Derechos del niño de 1989 y de la Convención de Viena sobre relaciones consulares de 1963, ambas ratificadas por el conjunto de países de la Unión Europea.

Dicho esto, quisiéramos entrar a valorar dos argumentos que repetidamente se nos han recordado por parte de los defensores de la norma y que consideramos una aberración: en primer lugar, que la norma supone un avance en relación con la legislación vigente en muchos estados miembros de la Unión y, en segundo lugar, que dicha norma no tendrá efectos en España.

En relación con el primer argumento, discrepamos rotundamente en la manera en como se pretende armonizar la legislación en la Unión. El principio según el cual el mínimo denominador común debe ser la norma armonizada nos puede llevar a una tendencia perversa de ir a la baja en todos los derechos sociales existentes.

No es un fenómeno nuevo, la directiva de las 65 horas de trabajo semanales o la conocida directiva Bolkestein con su ya famoso principio del país de origen funcionan en la misma lógica: hacer norma europea la norma menos garantista. Si ello es así, convertiremos el proceso de construcción europea en una máquina imparable de destruir derechos y conquistas sociales, y allí, a la izquierda verde no van a encontrarnos.....
Acá se lo encuentra completo:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/paso/derechos/humanos/elpepuopi/20080809elpepiopi_5/Tes

gustavo dijo...

Coincido con David y con tu opinión, ya respondí en mi blog pero desde el lado europeo del Atlántico...

Saludos de un argentino, y que sepas que te sigo desde hace mucho tiempo vía RSS.

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