miércoles, 5 de noviembre de 2008

Cambio de piel

El pueblo norteamericano acaba de elegir a Barack Obama para liderar el proceso político más difícil de su historia moderna. Al retraso de la competitividad de su industria (que arrastra desde la década del 70), y que viene haciéndole perder a buen ritmo parcelas cada vez mayores del mercado mundial en manos de los europeos y de los asiáticos, se le suma la mayor catástrofe que haya conocido el capitalismo: el derrumbe de su mercado de capitales. A este paquete endemoniado viene atado el tremendo desprestigio internacional que ha cosechado la gestión belicosa de George W. Bush; que se ocupó de destruir más de tres siglos de juridicidad internacional (desde la paz de Westfalia) para promover la noción de guerra preventiva, apoyado en el concepto del Destino Manifiesto de la superioridad norteamericana. El absurdo legado de la era Bush a un país que se construyó sobre los postulados de la libertad.
El elegido de las urnas sabe claramente que está en cuestión el liderazgo político y económico de Estados Unidos en un nuevo escenario internacional, y hasta aquí sólo demostró que es dueño de un discurso impecable, y que actua convencido de la fuerza transformadora de las palabras. Ha sabido utilizarlas mucho mejor que sus oponentes: los vocablos "Change" (Cambio) y "Hope" (Esperanza) fueron los elegidos por Obama para hablar con tono intimista, a veces casi al oido de los votantes norteamericanos. Con su retórica enfrentó al establishment al proponer romper con "la tiranía del petroleo" y un cambio en el paradigma energético.
Su principal propuesta económica gira en torno a un ambicioso plan de innovación tecnológica para dinamizar la economía, que con la inclusión digital, promete mejorar la competitividad de las empresas norteamericanas. Quiere cambiar el modelo productivo de su economía por uno que asegure el intercambio gratuito de información a través de Internet y utilizar la tecnología también para reducir los costos de la seguridad social, promover el desarrollo de energías renovables y mejorar la seguridad. En definitiva, montarse sobre la revolución tecnológica.

Seguir Leyendo...


El Predicador

Para llegar hasta aquí Obama ha demostrado ser un buen predicador, un líder emocional, flexible y pragmático y ha sorteado una campaña caracterizada por la utilización constante de publicidad negativa. La sonrisa permanente, el estilo del vestuario y su lenguaje corporal lograron lo que buscaba: conectarse emocional y estéticamente con la leyenda del cambio en la política norteamericana, los Kennedy.
A ello se le sumaron las ventajas de las herramientas tecnológicas que supo utilizar con absoluta destreza.
Fue un miembro más de la Generación Y o Generación Einstein, los jóvenes de entre 15 y 30 años que empatizaron rápidamente con el mensaje político y las herramientas de difusión. Así, las redes sociales le dieron una gran capacidad de comunicación y de movilización y revolucionó también el uso de los mensajes de texto para la acción política como una pieza básica de su campaña en red. El ARTivismo fue también un fenómeno muy importante de la nueva comunicación política que empujó a la cima a Obama en esta campaña. Grafistas, diseñadores, artistas plásticos y digitales, cineastas, músicos, compositores y cantantes sumaron sus esfuerzos para conseguir productos de gran calidad y de gran impacto mediático y global con el apoyo de redes digitales. Una muestra de las mejores creaciones es el sticker Obama-Hope del diseñador Shepard Fairey, un excelente trabajo icónográfico que fue reproducido por medios de todo el mundo.
Por si le faltara expresar un rasgo de humanidad, en plena campaña murió su abuela y pudieron verse en vivo y en directo sus lágrimas, tanto como su temple.
La Guerra de la Ceseción, que sacudió de tal forma los cimientos culturales de la política norteamericana que hizo que republicanos comenzaran a pensar como demócratas y viceversa, no fue una guerra por la libertad del hombre negro. En el fondo se trató de una lucha entre dos modelos económicos: el industrial-abolicionista del norte contra el agrario-esclavista del sur. Un valioso antecedente para recordar cuáles son los intereses que mueven al país del norte.

2 comentarios:

Aldo Ulises Jarma dijo...

Brillante análisis sobre la personalidad carismática de Obama y sobre cómo llegó al poder, aprovechando recursos tecnológicos, redes sociales y demás.
La verdad que supera con creces los análisis de los medios argentinos que están pobrísimos "en merca" y destilan tan sólo un "optimismo digno de mejor causa".
La verdad que las propuestas de Obama suenan bien, pero veremos en qué se transforman cuando deban enfrentar al poder real: las corporaciones norteamericanas de la salud privada, la militar, la industrial, la política, el neoconservadurismo religioso, etc.
Por lo pronto, sin duda que me cae bien la victoria de Obama sobre M'Cain, pero tampoco me olvido que Obama votó como senador el muro en la frontera mexicana, por ejemplo.
Para ponerlo en otros términos:Al Capone decía: "Se consigue más con palabras amables y un revólver que simplemente con palabras amables". En la era Bush lo que habían desaparecido eran las palabras amables, usando sólo el revolver. Esperemos que ahora con Obama no vuelvan solamente las palabras amables como con J.F.Kennedy y su "Alianza para el Progreso"
Un abrazo.

Javier Noguera dijo...

Gracias amigo. Así es, habrá que verlo andar, los intereses que enfrenta son muy poderosos. Me había olvidado de su voto en el caso del muro, es bueno recordarlo, y puede sonar contradictorio después de un hecho tan significativo, pero esperemos al menos que vuelva la diplomacia.

Related Posts with Thumbnails