jueves, 25 de diciembre de 2008

La novela de Gucemas
















Para Gerardo Ramos Gucemas un cuadro es el capítulo de una novela. De una novela larguísima, pero sólo un capítulo. No se puede juzgar la obra de un pintor por un solo cuadro. Es por eso que al gallego le gustan las muestras "con mucha obra", como la que termina mañana, en el Museo de Bellas Artes Timoteo Navarro, de Tucumán. Allí Gucemas expone la obra "Afirmación de Derechos Humanos", organizada por el secretario de Derechos Humanos de la Provincia, Daniel Posse, para festejar los 60 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La muestra reúne 70 cuadros: más de treinta años de trabajo del extremeño, aquerenciado en estos pagos.

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Gucemas se formó en Madrid, y allí realizó sus primeras muestras en los años 60, militó entonces en la Asociación Libre de Artistas Plásticos Españoles, que conducía el escultor Eduardo Chillida. Harto de la dictadura franquista viajó a la Argentina y se radicó en Tucumán a comienzos de los 70, donde hizo su primera muestra con trabajos que había traído de Madrid. Al año siguiente ganó el primer premio del Salón Nacional de Santa Fe. Una muestra suya se inauguró con mucho éxito unos días después en la Galería Lirolay de Buenos Aires y la mezcla de esas experiencias iniciáticas lo terminaron de afincar aquí. Para la caída de Franco, Gucemas ya era un tucumano más, y muy comprometido con su tiempo, como lo testimonia su obra.
En 2004, expuso una retrospectiva de su trabajo en el Museo Eduardo Sívori, de Buenos Aires. Ilustró para Ñ la serie Los siete pecados capitales, de Fernando Savater. Horacio Elsinger lo describia así para la Revista Ñ, en febrero de 2004: "La pintura de Gucemas tiene la intensidad de un cross en la mandíbula. Al mismo tiempo es inquietante y ambigua. La ambigüedad surge de la belleza horrorosa de las imágenes... La pintura opresiva monstruosa de Gucemas, no está de más recordarlo, es pura ficción, es decir, constituye un universo que se rige por sus propias leyes... Tal vez sea pura coincidencia también que este español nacido en Llerena, heredero de los esperpentos de Valle-Inclán y la "pintura negra" de Goya, haya llegado a Tucumán a principios de los 70 y le haya tocado vivir uno de los momentos más dramáticos y violentos de la historia de nuestro país. Aquellos años iban a confirmarle a Gucemas algo que ya estaba en su pintura y que él lo había aprendido de Goya: "El sueño de la razón produce monstruos"."
Hace una semana estuve recorriendo la muestra con el apasionado autor, que es además un buen amigo mio. Y debo decir que es realmente impactante, para nada cómoda, sacude, indigna, conmueve.
La muestra es también el reconocimiento a quien es considerado uno de los grandes realistas de los años 70 y probablemente el mayor representante de arte político del norte argentino.






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