domingo, 8 de marzo de 2009

Apuntes de la ciencia, II parte

















Desde que el hombre comenzó a cultivar sus propias plantas y a criar animales aprendió también a usar la biotecnología. Ha modificado y seleccionado plantas, cruzando y domesticando animales por miles de años. Cuando descubrió que el jugo de uva fermentado se transformaba en vino y la leche en queso, comenzó a estudiar la biotecnología. En estos últimos treinta años este culto ha hecho de Tucumán su meca, y del Proimi su principal santuario.

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En el Proimi fui recibido por su titular, Lucía Castellanos, Nora Perotti (a cargo de la planta piloto) y por María Ester Lucca (al frente del Departamento Stan: Servicio Tecnológico de Alto Nivel), las tres mujeres fuertes del organismo. El Proimi (Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos) pertenece al Conicet y está especializado en microbiología y biotecnología. Fue creado en julio de 1978 y es sede del Microbiological Resources Center, en Américalatina. La biotecnología ha venido ayudando a aumentar la productividad y a reducir los costos en el campo, a contribuido a generar innovaciones y mejoras en los alimentos y a tener prácticas agrícolas más ecológicas. La biotecnología es la tecnología que usa los microorganismos o las células vegetales y animales para producir alimentos, medicamentos o productos químicos, de distinta y variada gama. El Proimi se enfoca en las investigaciones básicas como en el desarrollo de procesos industriales con aplicaciones inmediatas. En medio de la visita María Ester Lucca se entusiasma y me dice que el Proimi es "una incubadora para proyectos industriales de mayor envergadura". Experimentan los proyectos diseñados por las empresas, en una escala que permite tener un criterio de viabilidad económica del proceso. Aquí todos tienen claro que no se puede separar la investigación básica de la investigación aplicada.
En este campo tienen una larga experiencia en la prestación de servicios y transferencia de desarrollos realizados a importantes empresas nacionales como YPF, Papel del Tucumán, Atanor, el Ingenio Ledesma, Ingenio Tabacal, Sidus, Fundación Pablo Cassara y con empresas italianas, uruguayas, colombianas, entre otras.
El Proimi dispone hoy de la tecnología necesaria para hacer reactores anaeróbicos, un recipiente en el que se hace el desdoblamiento de la materia orgánica de los efluentes de las industrias contaminantes para luego poder eliminarlos o transformarlos. Es este un tema de vital importancia para Tucumán, la industria azucarera debe resolver el tratamiento de la vinaza rápidamente y estos digestores pueden ser parte de la solución. La ecuación es sencilla y siempre la repite Jorge Perera: 1 litro de etanol producen 13 litros de vinaza, 1 litro de vinaza deja sin oxígeno 10.000 litros de agua.
Desde el Estado hemos tomado la iniciativa convocando al sector a encontrar una salida al problema. En ese sentido, habrá el martes próximo un taller sobre tratamiento de vinaza con la técnica anaeróbica que dictará uno de sus pioneros, el vicepresidente del Conicet Faustino Siñeriz. La reunión se hace a instancias del secretaro de Medio Ambiente, Alfredo Montalván con el que estamos trabajando en una comisión interna para articular áreas del Estado que encuentren una solución. El Estado se ha puesto así al frente del asunto por iniciativa del ministro de la Producción Jorge Gassenbauer y de su secretario de Producción, Jorge Feijó.
Estuve también en el Laboratorio de Microscopía Electrónica del Noa. Fui a ver los nuevos microspios electrónicos junto al ministro de Seguridad, Mario López Herrera y los responsables del cuerpo técnico de forences de la policía para hacer la primera experiencia de vinculación tecnológica de este sector con la policía científica. El acuerdo permitirá dar un salto tecnológico extraordinario que pondrá a la policía científica tucumana al nivel de las investigaciones que se realizan en los lugares más avanzados del mundo.
El laboratorio fue creado en 1982 y está dedicado a la prestación de servicios tanto a privados como al Estado y está dirigido por la Doctora Beatriz Winik que nos recibió y explayó sobre las prestaciones de las nuevas herramientas. Actualmente cuenta con dos microscopios electrónicos de transmisión y dos microscopios electrónicos de barrido, de los cuales dos de ellos son de última generación y han sido instalados hace unos días. Con ellos se pueden investigar nanoestructuras y permiten la detección y mapeo de elementos en secciones ultrafinas. El microscopio de barrido está especialmente formulado para nanotecnología y permite trabajar con las muestras en estado natural. Sus investigaciones se aplican a las ciencias biológicas, a la salud, a la industría minera, a las ciencias de los materiales, a las industrias alimenticia, farmacéutica, textil y al control pericial y ambiental. El servicio tiene profesionales y técnicos capacitados para procesar las muestras y brindar asesoramiento profesional sobre los resultados.
Estuve también en el Insibio: un instituto de investigación de punta que funciona dentro de la Universidad Nacional de Tucumán. Surgió en 1980 del acuerdo de cuatro renombrados y prestigiosos docentes de tres facultades de la Universidad: el doctor Francisco Barbieri y el doctor Ricardo Farías de la facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, el doctor Alfredo Coviello de la facultad de Medicina y el doctor Máximo Valentinuzzi de la facultad de Ciencias Exactas.
Actualmente el Insibio funciona en tres lugares físicamente distintos dentro de la Universidad: el departamento de Biología del Desarrollo y Bioquímica de la Nutrición, en la facultad de Bioquímica, el departamento de Bioingeniería, en la facultad de Ciencias exactas y el Departamento de Fisiología, en la facultad de Medicina. Allí fui recibido por su director: Roberto Morero y por María Eugenia Jiménez y conocí un plantel muy competente de investigadores, docentes, becarios y técnicos. Entre ellos conocía al doctor Juan Carlos Díaz Ricci que está trabajando en la genética de una planta de frutillas que compita con la californiana que compran los productores tucumanos. Además en estos laboratorios se investigan las características reproductivas de los camélidos sudamericanos, la criopreservación de material biológico o técnicas para la defensa de plantas. El hecho de que el instituto se encuentre en la Universidad le impone su impronta: tiene una actividad docente tan importante como la actividad de investigación. Allí se dictan materias para las carreras de Bioquímica, Licenciatura en Biotecnología y Farmacia.

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