jueves, 9 de julio de 2009

La era de la resistencia

Un experimentado ministro tucumano lo graficaba así: "estos tipos se envalentonaron, se plantaron en el centro del ring, juntaron las espaldas y pusieron los puños en guardia". Así reaccionó Cristina Fernández a la dura derrota del domingo 28 de junio. La escena de este mediodía en Tucumán, de la Presidenta flanqueada por todo su renovado gabinete (salvo Juan Manzur, a cargo de atender las urgencias de la gripe chancha) transmitió esa cohesión. El PJ kirchnerista había transformado la elección de Buenos Aires en "la madre de todas las batallas" y arriesgado en esa contienda decisiva dos cosas: el resultado de la elección nacional en el imaginario de la gente y la cabeza del rey, Néstor Kirchner. Para colmo de males, fue barrido también en su propio territorio, Santa Cruz. La gestión K acuñó ese domingo negro su segunda gran derrota en menos de un año. El primer mazazo había vendido de las manos de Julio Cobos, que con su voto no positivo inclinó la balanza a favor de los sojeros el año pasado, parapetándose con esa traición (y un buen resultado electoral en Mendoza, su provincia) en un lugar expectante para las presidenciables del 2011, por la Coalición Cívica despejada ya de líderes más relevantes. En el otro rincón, los yerros de provincia de Buenos Aires abrieron definitivamente la tranquera para que irrumpa oronda la avanzada de un sector que hace alarde de su plata y su estilo, sin disimular su acento ni sus marcas de clase, para hacer política. Francisco de Narvaez y Mauricio Macri aprovecharon la volada y mostraron en todo su esplendor el discurso capitalista duro de los noventas. El sistema de alianzas que estableció la Coalición Cívica en todo el territorio nacional sólo marcó diferencias de estilos con el Pro, ya que recostó sus fuerzas en el sector campestre, promoviendo la defensa de idénticos intereses. Tanto Cobos como Macri ya lanzaron por derecha la disputa por el sillón de Rivadavia, a ellos debe sumársele Reutemann, que ganó su provincia también "por poquito", pero lo suficiente para reafirmar su liderazgo para dentro del PJ.
La expericia de la elección de provincia de Buenos Aires confirmó una presunción previa: que Kirchner tiene un piso electoral alto, pero un techo bajo. Podría ganar en primera vuelta, pero no en el caso de un balotage. El karma de Menem del 2003. En ese entonces Kirchner tenía baja intención de voto y poco rechazo; piso bajo, techo ilimitado. El cronista diría que hay una larga lista de gobernadores electoralmente exitosos en sus provincias, entre los que están José Luis Gioja, José Alperovich, Jorge Capitanich y Juan Manuel Urtubey están parados en un momento histórico parecido. En este espacio se interpreta que en las elecciones del 28 no perdió el modelo contra un programa alternativo, es decir, subiste aquí en general un buen margen para la continuidad de los trazos gruesos de la política oficial.
En este mapa político endiablado la presidenta sorprendió hoy a propios y extraños, sacudió la mufa oficialista y cambió rápidamente el eje de discusión política al convocar desde Tucumán a un diálogo entre todos los sectores económicos y políticos y propuso además de yapa, una profunda reforma del sistema de partidos políticos: una vieja asignatura pendiente de la clase política argentina.

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"Los partidos políticos son el sustento de la democracia", dijo Cristina para argumentar después que su apuesta es tomar como referencia el sistema electoral que ya rige en la provincia de Santa Fe. El sistema, de doble turno, incluye elecciones primarias, donde vota el conjunto social entre los candidatos que tienen los distintos partidos políticos, y luego en una segunda votación la ciudadanía elije. Para la Presidenta, la historia política contemporanea hondureña da cuenta de la importancia de fortalecer los partidos políticos en el sistema democrático. El país centroamericano fue el epicentro de la violencia política de la derecha latinoamericana, como así también de inesperadas coincidencias: desde Chávez hasta Obama reclaman la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya. Si bien hasta aquí el final de esta historia sigue abierto, la reacción de la comunidad internacional fue saludable, como también la presencia de nuestra Presidenta reafirmando en los hechos nuestro compromiso democrático.
Volviendo a los pagos, para el gobierno el desafío por delante es muy grande, así como el lastre de la derrota, que no permite ser muy optimista, mucho más si no se aprende de los errores. Sin embargo, conserva aún una considerable cuota de poder institucional y sigue siendo la primera minoría en ambas cámaras ahora y también luego del recambio del 10 de diciembre, además de contar con la mayoría de las gobernaciones de las provincias. Es momento de poner blanco sobre negro.
La marcha de la economía será, como ocurre en todos lados, el dato central para analizar el devenir de la política argentina, porque en definitiva, la política es economía condensada. Hoy Cristina retomó también este asunto y de paso, mostró los puños.

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