viernes, 22 de enero de 2010

¿Hay un gobierno populista en la Argentina?

¿El kirchnerismo es un movimiento populista? La pregunta aparece en discusión luego de una nota del encuestador Eduardo Fidanza que apareció en el diario La Nación esta semana. Fidanza no se priva de nada, evoca a Ernesto Laclau y sostiene que "El problema de los Kirchner no son los medios de comunicación ni las cajas. El déficit está en otra parte. Es la ausencia de afecto, el nervio que articula la lógica populista". Se reedita un viejo planteo que se debatió en la Barbarie (en noviembre del 2006), donde se afirmaba que "El kirchnerismo no es populismo", apelando a los mismos argumentos de Laclau, pero bien lejos de Fidanza. "El amor después del amor", una nota de Alejandro para Arte y Política, actualiza el debate. Sigue el texto.

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El ocaso de un populismo sin amor. El título promete y el texto cumple. Fidanza lo termina con una afirmación severa:

El problema de los Kirchner no son los medios de comunicación ni las cajas. El déficit está en otra parte. Es la ausencia de afecto, el nervio que articula la lógica populista.

El artículo podría pasar como otro más de la crítica del kirchenerismo versión 2.0 (la que dice “el kirchnerismo no es ni siquiera lo que se propone ser”). Pero, tal vez sin darse cuenta, Findanza abre una ventana interesante desde la cual observar no solo “el ocaso” sino todo el proceso político de la década. Porque Fidanza, tal vez sin darse cuenta, rebate con sus conclusiones su premisa de que

si nos atenemos a la ciencia política, detractores y defensores del Gobierno podrían acordar en un punto: la saga de los Kirchner fue desde el principio una expresión típica del populismo.

El kirchnerismo es un populismo. El populismo requiere de afecto. El kirchnerismo no tiene afecto. Ergo: el kirchnerismo no es un populismo.

Nosotros esto ya lo sabíamos. Pablo había llegado a la misma conclusión que Fidanza con argumentos más sólidos. Y sin embargo, a más de tres años de haber dicho que el kirchnerismo no es un populismo, esta es una buena oportunidad para retomar el argumento. No desde su base post- (o super?) estructuralista que no necesita más profundización que una buena lectura de Laclau sino agregándole una perspectiva histórico-comparativa.

Fidanza nombra a Hugo Chávez y a Evo Morales para darle contraste a la la falta de amor que aqueja al kirchnerismo. En Venezuela y Bolivia Fidanza ve pupulismos de en de veras. La pregunta, entonces, sería por qué allá si y acá no. Por qué el país sudamericano que con más intensidad vivió la mayoría de las etapas políticas del siglo XX (la agroexportadora, la nacionalista popular, la burocrático-autoritaria, la dictatorial represiva, la trancisional) no puede entrar de pleno derecho en los populismos contemporáneos.

Y la respuesta a por qué durante la década no se ha desarrollado un verdadero populismo en Argentina debe buscarse, creo yo, en la existencia de una matriz sociopolítica que logró superponer a las prácticas e instituciones que vieron la luz con el populismo originario otras de nuevo tipo.

Dice Fidanza que, según Laclau, la lógica populista se estructura

a través de una secuencia de este tipo: 1°) Una serie de demandas sociales heterogéneas no pueden ser atendidas y resueltas por el sistema político vigente. 2°) Las demandas distintas se vuelven equivalentes, organizándose bajo consignas que remiten a principios generales, como “justicia”, “paz”, “orden”, etcétera. 3°) Un líder cristaliza y unifica las demandas instituyéndolas como reivindicaciones de un “pueblo”. 4°) El movimiento así constituido traza una frontera inestable, pero excluyente, que divide a la sociedad. 5°) La lucha que se desarrolla es un combate por la hegemonía, lo que significa que el “pueblo” sólo conseguirá su objetivo cuando logre representar al conjunto de la sociedad.

Pues bien, a diferencia de lo que ocurría en Venezuela y Bolivia antes de la construcción de sus respectivos movimientos populistas, en la Argentina post crisis el primer punto de la secuencia no se verificaba: las demandas sociales sí podían ser atendidas por el sistema político. Y podían serlo porque había un partido (adivinen cuál) que durante la década anterior había sufrido transformaciones que habían acompañado la reconfiguración social del país. Un partido que podía “atender y resolver” demandas sociales heterogéneas porque se había estructurado en torno al gobierno del territorio. Esto ya fue estudiado. Pero todavía sigue sin alcanzar la importancia que merece el hecho de que en la Argentina se haya logrado suplementar las prácticas de gobierno configuradas en torno a la relación salarial con otras que parten de la gestión territorial.

Y los intendentes del Conurbano serán todo lo que quieran ser pero son parte del sistema político vigente. Y los gobernadores serán todo lo que quieran ser pero son parte del sistema político vigente. Y entonces las demandas sociales no se vuelven equivalentes sino que son canalizadas cada una por los carriles institucionales previstos. El combo movimiento de trabajadores desocupados más instituciones políticas subnacionales gestionadas a través de un nuevo conjunto de prácticas políticas ha sido la mejor garantía contra la emergencia de un populismo 2.0 en la Argentina. La gestión territorial de la crisis social permitió llegar con un mínimo de integración a la recuperación económica. El acople con las prácticas e instituciones del populismo originario no ha sido (no es) una cuestión sencilla. Pero en esa articulación se ha jugado la estabilidad política durante los primeros años del kirchnerismo.

Trabajadores desocupados y trabajadores sindicalizados encontraron (en mayor o menor medida y con prácticas más o menos transparentes y democráticas) atención y, en algunos, casos resolución de sus demandas por parte de un sistema político que se había autorreformado dentro del marco institucional vigente. La secuencia “populista” se cortó antes de empezar.

El amor después del amor
tal vez se parezca a este rayo de sol.
http://www.wikio.es

3 comentarios:

burgues asustado dijo...

Fidanza tiene tanto de cientifico como nosotros los blogueros, es gorila y quiere justificar lo que piensa con citas a medias, somos populitas a medias y que? un abrazo.

Lucía dijo...

El amor tal vez, el amor después ....
Se parece a esto que vivimos?

Muy acertado lo tuyo.
Un beso

Javier Noguera dijo...

jajaj, tal cual, gracias

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